La salud pasa por la conciencia de ser, más allá de cómo uno sea a cada momento. La enfermedad mental comienza cuando decide: "Esto no lo pensaré, esto no lo sentiré o esto no lo haré...porque produce dolor, desagrado o disforia...y así no soy yo". Y "...esto sí lo pensaré, esto sí lo sentiré, o eso sí lo haré...porque produce placer, agrado o euforia...y esto o así soy yo".

De esta manera se produce una escisión fundamental entre el ser en sí y el ser de una u otra manera, con toda la carga y el esfuerzo al que uno se condena para mantener la barrera que garantiza la escisión.

Nos condenamos pues a tener una personalidad o carácter con la que identificamos nuestro ser. Para ello hemos escindido las partes que no cuadran en el modelo, construido básicamente a partir de introyecciones y proyecciones de las figuras parentales y sociales de referencia. En ese momento dejamos de estar completos, y nos condenamos de por vida a la añoranza de esa completud.

El camino hacia la salud, la terapia gestáltica en este caso, pasará pues por volver a poseer las partes desposeídas o alienadas de la personalidad, particularmente aquellas que uno colocó en el cajón de "esto no soy yo".

En la medida en que vayamos habitando las habitaciones vacías de la casa y ampliando nuestras posibilidades de ser "también así", ese proceso conduce a  una auto-actualización.

Este proceso faculta para vivir cada nueva situación del presente como nueva que es, yendo más allá de los automatismos y condicionamientos con los que uno vivió hasta ese momento.

Publicado: 12 de Agosto de 2014 a las 17:36